viernes, 8 de octubre de 2010

Capítulo 8: el desafió de Lara

Hay que ver lo fácilmente que una persona cambia de opinión, pensaba mientras recuperaba el aliento tras un maratón de cuatro horas con abundantes flexiones, abdominales, pesas, esprintes y la lista sigue pero seria demasiado escribirlo todo. Nos encontrábamos en el sótano de la mansión, un lugar repleto de aparatos de gimnasio, pesas, un ring boxeo, una pared llena de todo tipo de armas, incluso contaba con su propio campo de tiro. No me pareció extraño sabiendo a lo que aquella peculiar familia se dedicaba. En cuanto a mi, apenas era capaz de ponerme en pie, bañado en sudor.
-venga, levanta que queda lo más importante del entrenamiento- ordenó Lara-
- mas aun, como puedes aguantar este ritmo- replique entrecortadamente.
Ella había pasado por el mismo maratón y apenas transpiraba.
- respirando – respondió guiñándome el ojo.
-Maldita sea- susurre mientras me levantaba.
-¡bravo!- exclamó de forma burlesca al verme en pie- en el próximo ejercicio simplemente debes tocarme la nuca, sencillo ¿verdad?-
-¿y esto es lo mas importante?-pregunte algo extrañado
-hagamos un trato, si lo consigues te daré un premio especial- respondió
Apenas deje que terminara la frase para lanzarme sobre ella a lo que respondió pateando mi cara cambiando la trayectoria de mi salto.
Me levante de nuevo frotando mi mejilla magullada.
- ¿pero que haces?, te has pasado un poco- exclame en un acto de rebeldía
- no me digas que el niño mimado se ha hecho pupa- se burlo. Mi mirada asesina la delato de un nuevo ataque poniéndose en guardia.
-por fin te lo tomas en serio. Vamos enséñame que fue lo que vio Jared en ti para que te unas a nosotros- prosiguió.
Salí corriendo y lance mi derecha directamente a su cara. Fácilmente paro lo paro con la mano aprovechando mi sorpresa para colocar su otra mano en mi codo y lanzarme por los aires. Caí de espaldas en el suelo.
- apenas eres capaz de hacerme frete a mi piensas que duraras mucho tiempo con nosotros, no estamos en una guardería- dijo Lara regodeándose en su temprana victoria.
- aun no lo has visto todo- respondí
-pues levántate y continúa-
Me levante por cuarta vez aunque esta vez sin intenciones de volver a caer. Esta vez fue Lara quien inicio la batalla dando una patada circular con mis costillas como objetivo.
-¿conoces las leyes del artista marcial?- pregunte para responderme yo mismo- ¡primera, siempre hay que contraatacar!-
Ante tal patada intente bloquearla apuntando con el codo hacia el tobillo. No obstante, se me volvió a adelantar saltando con su pie de apoyo y rotando el cuerpo de tal manera que la patada ahora caía desde arriba con el tacón como arma.
-¡segunda, si no puedes contraatacar bloquea!-
Coloque ambos brazos por encima de mi cabeza para cubrirme. Su tacón hizo contacto en mi antebrazo haciéndome pensar que estaba a punto de romperse, pero ahí no acababa su acrobacia; a este golpe le seguía el de la otra pierna que también descendía rápidamente.
-¡tercera, si no puedes bloquear esquiva!-
Salte hacia atrás rozándome ambos talones la nariz. En ese instante respondí con un rodillazo pues Lara había quedado algo agachada al caer. Y sin despeinarse ella ayudándose para darle mas fuerza lanzo un gancho ascendente que impacto en mi cara de lleno. Note como la nariz se me había roto en pedazos. La sangre fluía líquidamente y formaba un charco en el suelo. Mis piernas empezaron a temblar, me estaba desplomando y era incapaz de evitarlo. Poco a poco una voz en mi cabeza repetía “no, no, no, no puedo caer otra vez”. Sentía que se me iba la cabeza.
- no siempre se consigue lo que se quiere – me susurró Lara al oído.
Que final mas amargo, no quería que eso terminara así, quien se creía que era para decirme eso. Saque fuerzas de donde hubiera, abrí los ojos, rodee a Lara por la cadera con una mano y con la otra le rodee la cabeza.
- pero eso es por dejar de intentarlo – pareció que había puesto todas mis fuerzas en esas palabra pues caí rendido tras la ultima. No perdí el conocimiento, lo que me permitió escuchar la conversación entre Lara y quien nos había estado observando. Sentí como los tersos y calidos brazos de Lara me depositaban en el suelo suavemente.
-¿Qué te parece?, ¿he elegido bien?- Era la voz de Jared.
-bastante decepcionante- respondió Lara.
- a si, pues según lo que he visto me parece que ha ganado tu pequeño reto. ¿Ha vencido a la diosa del tiempo?- pregunto burlescamente Jared.
- no seas idiota eso ha sido un despiste, pensaba que ya estaba acabado; además, si esto fuera una pelea autentica ya estaría muerto.-
Jared no respondió. Oí sus pasos acercándose. Con la mano palpo mi nariz rota e intento recolocarla. Tras esto me cargo en su hombro.
- te has pasado un poco destrozándole la nariz – hizo un largo silencio en el que se levanto y empezó a andar- ¿o es que te lo has tomado en serio?-
Lara le contesto con un simple chistido.
Desperté aquella tarde con el estomago vacío, aunque para mi sorpresa apenas estaba dolorido. Al incorporarme vi a Techno mirándome desde la puerta con aspecto de preocupación.
- ¿estas bien?-pregunto sin entrar en la habitación.
- pues la verdad es que no, tengo más hambre que un maestro de escuela- solté sonriendo. Techno me devolvió la sonrisa:
- un momento que voy a la cocina y te traigo algo-
Aproveche el momento para intentar levantarme. Con las piernas entumecidas conseguí andar hasta el armario y abrirlo contemplando mi reflejo en el espejo del interior de la puerta. Se notaban dos pequeños ríos de sangre seca en mi cara aunque no me dolía. Luche contra mi instinto palpando el hueso nasal lo que me sorprendió; no notaba ninguna imperfección. En ese momento volvía Techno junto a dos bolsas, dos tenedores y un cuchillo. Entro y entendió una manta en el suelo.
- ¿vamos ha hacer un picnic dentro de casa?- pregunte a pesar de que sabia por su mirada que no me equivocaba.
- ¿a que es original?- respondió. Puede que tuviera más años que yo, pero todavía era un niño. Asimismo, me senté en el suelo y empecé a pelar una naranja.
-¿sabes que ha pasado con mi nariz?-
- no te preocupes por eso. Jared ha avisado a Sonny, nuestro medico particular.-contesto mientras terminaba de zamparse un yogur con los dedos. Le mire algo extrañando por lo que se escuso diciendo que se le habían olvidado las cucharas. Pasamos un buen rato hablando de sus inventos mientras comíamos y una vez hubimos acabado con todo se ofreció a llevarme a probar su videoconsola. Definitivamente, era un niño.
Recogimos un poco el cuarto, me duche, me vestí y salimos de allí. Al salir del cuarto alguien me retuvo agarrándome la mano. Me gire; era Lara.
-lo siento, creo que me pase un poco, que tal tu nariz- pregunto nada mas darme la vuelta.
- bien, supongo. La verdad es que no me duele ni nada- respondí sonriente-
Y ahora que me acuerdo, ¿Cuál es mi premio?-
- esta bien, ponte algo de abrigo y salgamos de aquí un rato, pero que no se entere nadie-
No era lo que me esperaba. Tampoco se puede pedir mas me dije a mi mismo y entre de nuevo en busca de una chaqueta. Al salir Lara no estaba así que mire a Techno buscando una respuesta.
- dice que iba a prepararse y que le esperemos en la puerta-
Agité la cabeza y le pedí a Techno que me guiara a la puerta. Lara nos hizo esperarla durante media hora, pero valió la pena. Apareció allí, descendiendo las escaleras, como si estuviese bajando del cielo. Su largo pelo parecía plateado a contra luz y se precipitaba al vacío en forma de inmensurables bucles. Vestía una pequeña falda gris junto con una chaqueta y unos calentadores a juego. Sonrío ligeramente al vernos perplejos disponiéndose a hablar:
-espero no haberos hecho esperar demasiado-