martes, 27 de abril de 2010

Capitulo 5: las escaleras del limbo.

Casi ni me entere cuando la sombría espada atravesó mi garganta. Supuse que simplemente me encontraba en shock. Mira que pensar eso en mis últimos segundos, pero realmente eran mis últimos segundos. ¿Qué había querido decir con eso de “espero que volvamos a vernos”? ¿A que se refería? Poco a poco todo se torno de color negro asta que me sentí tranquilo. En ese momento recordé mi pelea contra Orión. Hay que ver lo rápido que pase del terror a la euforia. De donde habría sacado Orión esa piel de metal. De todos modos no me arrepiento de mi pregunta. Lo cierto es que no me había dado cuenta, pero quizás no estaba obsesionado con la secta sino con Lara. Entonces fui interrumpido de mis pensamientos por un golpe seco contra el suelo que me hizo abrir los ojos. Un cielo de color azul inundo mi visión, ¿dónde me encontraba?
- bienvenido al limbo-
Me levante de golpe a causa del susto y vi a un anciano en pie junto a mi. Nos encontrábamos en un prado de hierba verde hasta donde alcanzaba la vista. Lo único que resaltaba en aquel panorama era una torre de piedra en medio del lugar.
-¿el limbo?- pregunté
- si exacto, el lugar al que van las almas. Además, contigo tenemos un caso bastante especial-
-¿de que hablas?-
- pues veras has sido enviado aquí antes de tiempo y te toca decidir si quieres quedarte o intentar volver, eso si te advierto no el viaje d vuelta no es tan agradable-
-a, ¿que venir aquí si lo es?-
-por supuesto, y que, ¿Qué vas ha hacer?-
-supongo que volver-
-¿seguro?, sólo 16 personas en lo que lleva el mundo existiendo lo han conseguido-
- pues pronto serán 17-
- esa es la actitud- afirmo sonriendo de oreja a oreja. Lo cierto es que era una persona bastante extravagante- el camino a seguir se encuentra tras esa puerta- dijo señalando una torre que se perdía en las nubes.
-parece que hoy mi día va a ser mas movidito de lo normal- dije guiándole un ojo al anciano- si no le importa, ¿Cómo se llama?-
-la gente me conoce como Parca- dijo entre carcajadas.
-pues espero que tardemos bastante tiempo en volvernos a ver- dije mientras caminaba hacia la torre.
-pienso lo mismo-
Me di la vuelta para despedirme con la mano, pero no había ya nadie. Tampoco me importó demasiado, era el momento de luchar contra la muerte y de volver a ver a Lara. Y pensar que hago esto por alguien con quien ni siquiera he hablado.
Llegue al gran portón de la torre y lo abrí dejándome ver la escalera que me llevaría hasta la cima. Se trataban de unas escaleras bastante amplias con espacio suficiente para que subieran siete u ocho personas a la vez sin tocarse. Empecé a subir a carrera ligera, tampoco era cuestión de cansarse; sin embargo, me equivocaba, aunque iba relativamente despacio tras casi una hora subiendo estaba agotado. Estaba tan concentrado en la carrera que no oí lo que descendía a gran velocidad hasta que lo tuve tan cerca como para verlo. Se trataba de un perro, o al menos eso parecía. Cambie de dirección casi instantáneamente al ver el pitbull de aproximadamente 500 kilos. Se trataba de una bestia tan grande que no dejaba espacio entre las paredes. Corría tan rápido como podía escaleras abajo, escapando de la bestia, cuando recordé porque estaba haciendo todo aquello. Tenia que seguir subiendo y si para ello tenia que superar ese obstáculo. Quería cambiar mi rumbo pero las piernas no me respondían.
- maldita sea, Mike, ¿es que lo único que sabes es correr?- grité en un desesperado intento de hacer que mis piernas respondiera y funciono.
Me di la vuelta esperándole. Esta vez no tenía un plan, pero daba igual. Ya se te ocurrirá algo. La descomunal criatura abrió la boca con la intención de morderme. A pocos metros de mi sentí ya el final muy cerca, no se me había ocurrido nada. Entonces, cuando ya había aceptado mi derrota, la bestia se desvaneció como humo haciéndome caer al suelo del susto.
-¿pero que clase de broma es esta?- grite con la intención de calmarme. Me levante y empecé a correr como nunca lo había hecho. Tenía el corazón acelerado por el susto y lo oía resonar en mis oídos. Con tal ritmo no tarde mucho en llegar a una puerta como las de los cobertizos. La abrí empujando levemente dejándome ver el cielo. Me encontraba en la cima. Soplaba una brisa ligera que sofocó mi cansancio. La cima era redonda con un suelo de piedra blanca y rodeada por las nubes negras de tormenta. Al lado contrario había un puente con una puerta en su extremo. Esta estaba hecha de madera blanca y brillaba fuertemente a través de las grietas que el tiempo había dejado. Y entre la puerta y yo se encontraba sentado Parca como si me hubiera estado esperando. El anciano al verme se levanto y dijo con sorpresa:
- estoy impresionado, nadie había llegado a este punto tan rápido-
- si había ascensor podrías haberme avisado-
- me impresiona que todavía conserves el humor después de ver a mi perro-
- esa ilusión, quizás deberías buscarte una mascota con más vida-
- no hablo de ese perro – dijo mientras señalaba las negras nubes que nos rodeaban. Entonces un relámpago con la forma de un can de cruzo rápidamente la plataforma volviendo a las nubes.
- veras, es que no todo el mundo no pasa por este lugar. En realidad es aquí donde la mayoría desiste. Ese- dijo señalando de nuevo las nubes-es Layton, mi perro fiel. Su cuerpo esta formado por los rayos que forman estas nubes.-
- ¿y que se supone que tengo que hacer?- interrumpí
- ahora iba con eso. Pues es muy simple debes llegar a la puerta que esta a mi espalda. Si consigues cruzarla podrás volver. Además, por el hecho de derrotarme recibirás un regalo.-
-¿un regalo? ¿De que hablas?-
-primero tendrás que llegar, así que es el momento de saber si estas a la altura de las circunstancias.- gritó- primera regla, puedes usar el camino que elijas para llegar a la puerta.-
Tras esto empecé a correr hacia la puerta, pero a los pocos metros avanzados Layton me hizo retroceder cruzando de un lado al otro.
-Parca, ¿Qué función tenia la bestia de las escaleras?-
-Una persona tiene que tener tres cualidades la fuerza que demostraste llegando a este lugar, el coraje necesario para hacerle frente a la bestia de las escaleras y…-
- o sea que solo probabas que fuera valiente-interrumpí
- ¡exacto!, de que te sirve volver si eres un cobarde-
- ¿cual es la última cualidad?-
- tener la voluntad suficiente para superar cualquier reto- y tras decir esto empezaron a caer rayos en toda la plataforma formando un continuo tintineo de flashes azulados. Empecé a correr, sabía que no era lo suficiente rápido para esquivar los rayos pero quizás con un poco de suerte. Poco a poco fui alcanzando a parca. Pase a su lado, aunque el no se quedo quieto. Pensé que un anciano no era una gran dificultad. Grabe error. Con un gancho ascendente me hizo subir uno o dos metros.
- regla numero dos, yo también puedo ser un impedimento.- gritó
Y tras esto Layton, el perro formado por rayos, me atravesó lanzándome cerca de donde había empezado a correr. Los miles de voltios recorrieron mi cuerpo, ya estaba muerto, aunque de todos modos dolía de una forma inexplicable. Además, caí con un golpe seco que me hizo retorcerme en el suelo.
- tercera regla, tienes un minuto para levantarte cada vez que caigas.- dijo Parca
- ¿y la cuarta?- grite en un auge de dolor.
-no hay cuarta, eso es todo-
-no me extraña que tan poca gente salga de aquí-
-¿son esos signos de rendición?-
-¿Qué dices?, pienso superar a todos esos inútiles que no han conseguido pasar esta estúpida prueba- y tras esto me levante. Se me había ocurrido algo. Si el viejo caía de la torre no podría dirigir a su perro. Corrí hacia el anciano mientras buscaba en los bolsillos, si mi ropa era la misma quizás estuviera allí el abrecartas. Tuve suerte, estaba en mi bolsillo, aunque no sabía muy bien el porqué. Mientras me acercaba rápidamente a Parca lancé el trozo de metal que me había ayudado más de lo que se podía esperar. Parca no se dio cuenta de esto y a pocos metros de él volvió a darle la señal de ataque a Layton. Sin embargo, esta vez el can vio desviada su dirección hacia el trozo de metal lo que me permitió alcanzar al viejo. Con bastante reparo le di un puñetazo que le dejo en el suelo, no estaba dispuesto a dejarme engañar por su aspecto. Parca levantó la mirada y preguntó:
- ¿Cómo has conseguido desviar el ataque de Layton?-
-muy sencillo- respondí mientras me acercaba a él- los rayos tienen la tendencia de impactar en objeto metálico que se encuentra a mayor altura-
Tras satisfacer su curiosidad me dirigí, con Parca a cuestas, al borde de la torre. Le sujeté por el cuello dejando mi brazo como la cuerda que le separaba de la caída. “Suéltale” gritaba por dentro, pero no podía. Estábamos en el limbo: no le iba a pasar nada, pero para mi era como si lo matara. Tire de él dejándole en el suelo y le advertí:
- he podido dejarte caer, así que no me jodas- y tras esto empecé a andar hacia la puerta. No obstante, Parca no era un competidor limpio. Cuando me di la vuelta le dio la señal de ataque a Layton de nuevo. Esta vez no había nada que le detuviera, excepto yo. Me atravesaba una y otra vez haciéndome caer cada vez que me levantaba. Intente detenerlo agarrándolo con mis manos desnudas, mas se me escapaba entre los dedos. El cuerpo de Layton no era sólido, pero si su collar. Los miles de vatios atravesaban mi cuerpo haciendo que me retorciera de dolor, aun así no solté el collar. Comencé ha avanzar en la dirección a Parca, aun en el suelo. Cada paso costaba más que el anterior, pero no estaba dispuesto a detenerme. Llegué a su lado y pude comprobar una expresión de terror en su rostro.
-¿Qué pasa?, ¿nunca has acariciado a tu chucho?- pregunte cuando me di cuenta de que el le temía a su propio perro.
- esta bien, me rindo, eres libre de marcharte-
- lo siento pero ya no me apetece- dije lanzando el can a donde estaba su dueño. Sin ver lo que les había pasado me dirigí a la puerta y esta vez conseguí traspasar el umbral sin problemas.
Una luz muy clara me hizo despertar. Abrí los ojos y contemple la misma habitación en la que había fallecido, ahora bien, había algo enfrente a mi que me resultaba familiar. Era yo. Bueno, mi cadáver. Mire mis mano y estaban exactamente como las recordaba. Me levante y usando de espejo una ventana pude comprobar que todo estaba en orden.
- ¿te gusta tu nuevo cuerpo?- se trataba de Jared que parecía esperar algo en la puerta.
-¿nuevo cuerpo?-
-tranquilo- dijo sonriendo- ya te lo explicare todo mas tarde, tienes que estar cansado acompáñame-

domingo, 11 de abril de 2010

Capítulo 4: cruce de acero.

-¿y qué?, tanto te asusta lo que pienso- dije desafiante
-no me asusta, me preocupa, ¿no te das cuenta de lo que tienes escrito aquí? Es una nota de asesinato.-
- lo sé.- admití mientras bajaba la cabeza.
- Esta no es tu responsabilidad, si quieres acabar con esa secta solo tienes que decirle lo que sabes a la policía-
- ¿y qué pruebas tengo de ello?, es mi palabra contra la suya-
-la policía no es idiota lo investigaran primero-
-y antes de que los detengan cuanta gente habrán matado, los problemas hay que cortarlos de raíz-
- te das cuenta de lo que estás diciendo, ¿vas a asesinar para evitar asesinatos?-
- no puedo permanecer más tiempo en las sombras- dije mientras cerraba la puerta de mi habitación.
-y yo no puedo permitir que arruines tu vida- susurro mientras al apoyarse en la puerta que acababa de cerrar.
Esa noche no dormí. Estoy en lo correcto me repetía una y otra vez. Por la mañana estaba exhausto, pero saque fuerzas de flaqueza y me levante. Tenía que ir a trabajar. Al levantarme e ir a la cocina no vi a Lucas, ya habría salido. Últimamente no le había visto mucho, el espionaje me quitaba mucho tiempo. Me prepare como todos los días y salí hacia el restaurante de Leonardo. Cuando llegué era como siempre, un gran saludo en la puerta y una agradable invitación a entrar. Sin embargo algo faltaba, Lucas no había ido hoy a trabajar. Era bastante extraño, normalmente solo faltaba cuando estaba enfermo o me avisaba con anterioridad. Un día tranquilo y como era de esperar aburrido. Pronto llego la hora de comer y yo lo hice lo más rápido que pude. Quería ir a la tienda de fertilizantes a por los ingredientes de la bomba casera que acabaría con todas mis preocupaciones. Hacía tiempo que ya solo podía pensar en la secta del falcon kiss. El tiempo pasó volando y ya era el momento de ir a vigilarla. Cuando llegué todo estaba donde lo había dejado, pero era como si hubiera ocurrido algo. Algo estaba mal. Intente ignorarlo y me dedique a lo de cada día. Uno a uno fueron llegando los miembros de la banda. Yo, estaba tan absorto lo que ocurría delante de mí que no oí quien estaba detrás hasta que me golpeo en el cuello.
-¡ay, inspector Steve!- exclamé- ¿a que ha venido esa colleja?-
-que es eso de tomarte la justicia por tu mano- dijo con enfado- Lucas me lo ha contado todo, así que no te preocupes que todo acabara esta noche-
-¿Qué quiere decir?-
-el asesinato que narras en tu cuaderno aparece en una cámara de seguridad lo que nos lleva a pensar que todo lo que cuentas en el es cierto-
Mi cara de asombro solo era superada por mi sentimiento de estupidez. Nunca me había fijado en que era una zona industrial, y como tal, contaba con un moderno sistema de vigilancia.
Cogí los prismáticos y vi a varios policías rodeando la nave industrial. Era una patrulla de uno quince hombres, ¿y querían arrestar a 10? No obstante, algo salió mal. Por uno de los micrófonos se oyó la vos de Lara”tenemos compañía”
-¿ha oído eso?- pregunte a Steve- rápido dígale a sus hombres que salgan de ahí- Steve me miro algo incrédulo y se acerco a la ventana sin hacerme ningún caso.
Tal y como predije. De repente escuche un ruido que ya había escuchado antes y me traía malos recuerdos. Era el arma de Sully. El disparo provenía del interior, había atravesado la pared e impactado en uno de los protectores de la ley. ¿Cómo sabía que estaba allí? Cuatro del grupo saltaron hacia fuera rompiendo las ventanas con algo más que malas intenciones.
-rápido, debo ayudarles- grito Steve mientras se precipitaba escaleras abajo. Salí corriendo detrás de él, intentando detenerle. Si salía ahí afuera lo más probable era que acabara muerto. Le alcancé antes de que abriera la puerta, pero ya era tarde. No sé cómo, pero la puerta se abrió de golpe, no de una forma normal sino rompiendo las bisagras, golpeándonos a mí y a Steve. Ni siquiera recuerdo haber caído al suelo. Quede instantáneamente inconsciente a causa del golpe.
Me desperté con las manos atadas a la espalda en el suelo en una gran habitación con solamente una ventana. Intente moverme y fue entonces cuando me di cuenta que no estaba solo. El inspector Steve estaba amarrado de la misma forma a mi espalda de tal manera que estábamos con las manos atadas por la misma cuerda. A parte de nosotros no había nadie más en la habitación.
- inspector, ¿está despierto? – pregunté
-si- respondió casi de forma instantánea- llevo un rato pensando cómo salir de aquí-
- y que, ¿ninguna idea?, ¿y su pistola?-
- ¿tú no eres muy listo no?, como me van a dejar solo con el arma. Se han llevado tolo lo que llevaba-
-y por cierto, ¿Cómo se encuentra?-
-¿Qué clase de pregunta es esa en un momento como este?-
-no, me refiero que si puede caminar-
-por supuesto que sí, niño, estás hablando con un policía de elite-
-lo que usted diga, pero apóyese en mi espalda para poder levantarnos-
Poco a poco fuimos subiendo hasta incorporarnos por completo lo que me permitió ver la habitación desde otra perspectiva. Ahora que la veía bien parecía bastante lujosa, parqué en el suelo, una gran lámpara en el techo, un gran escritorio con su silla de oficina y un majestuoso sofá en el centro.
-¿Dónde crees que estamos?- me pregunto Steve.
-ni idea, usted es el policía- dije intentando relajar el ambiente con una broma, pero no tuvo el efecto deseado. Más bien lo contrario. Me di cuenta de que estábamos en lugar desconocido seguramente y seguramente no muy lejos andaban nuestros raptores.
-rápido allí- dije señalando con la cabeza el escritorio- quizás allá algo que nos permita cortar las cuerdas-
Lo alcanzamos a duras penas, era muy difícil caminar de aquella manera, y empezamos a rebuscar en los cajones como podíamos. Pronto hallamos un pequeño abrecartas con el que pudimos librarnos de nuestras ataduras.
-muy buena, choca esas cinco- dije alegre al verme libre, pero solo obtuve de respuesta una mirada que gritaba “niñato”- bien, ¿y ahora qué?-
-podríamos esperar a que venga alguien o intentar salir por esa puerta- dijo mirando la única salida que podíamos alcanzar ya que de la ventana se veía que nos encontrábamos en un segundo piso.
- yo voto por la puerta- contesté.
Llegamos a la puerta y Steve me aparto con el brazo cuando estaba a punto de abrirla.
-puede que nos estén esperando al otro lado, quédate detrás de mí-
Entonces empezó a girar el pomo. De pronto un ruedo seco hizo que Steve se desplomara. Mire la puerta y vi un pequeño hueco y al bajar la vista comprendí lo sucedido. Alguien acababa de disparar en la cabeza a Steve.
-¡mierda!- grite entrando en pánico que me llevo a retroceder.
Se abrió la puerta venciendo la resistencia del cuerpo inerte en el piso.
-esto seguro que va a dejar mancha en el suelo- se trataba de Orión y tras el entraron Sully y Jared.
-¿pero qué has hecho?- pregunto dirigiéndose a Sully
-intentaban escapar- respondió con tal frialdad que se me heló la sangre- de todos modos aun tienes ahí un poco de diversión- dijo señalándome
- que dices si esta aterrorizado- dijo Jared y no se equivocaba. No obstante algo despertó dentro de mí. No sé si fue por la situación o la razón, pero me puse en pose de lucha ante mis agresores. No pensaba en ganar. Bueno, más bien no pensaba.
- o, pero sí parece que tiene agallas- dijo en tono burlón mientras abría un libro que traía en las manos- Mike nos está desafiando-
- ¿Cómo conoces mi nombre?- pregunté desafiante.
-si quieres saberlo tendrás que sobrevivir al menos cinco minutos- contesto mientras leía. En ese momento, Orión se acerco a mí y a pocos metros levanto su puño derecho con intención de golpearme.
-veamos de que pasta estas hecho-
Demostraba que sus músculos no eran de adorno en el golpe, pero no era muy rápido. Fácilmente esquive el impacto desplazándome ligeramente hacia el exterior de su puño y respondí con un fuerte rodillazo en el estomago. Sin embargo, no pereció importarle demasiado ya que con las mismas me golpeo con el brazo estirado lanzándome contra la pared. Por suerte pude cubrirme a tiempo, pero se presentaba un problema mayor, tenía que aguantar al menos tres minutos y en los doce primeros segundos ya me dolía todo el cuerpo. Me levante como pude y corrí hasta detrás del escritorio.
-a donde fue todo el coraje de hace un momento- se burlo Orión
No obstante, no estaba huyendo buscaba el abrecartas.
-estas preparado, a partir de este momento voy en serio- dije superado por la soberbia.
-estoy esperando-
Me lance hacia el con intenciones de clavarle el abrecartas. A medio metro de él comenzó a lanzar puñetazos, primero derecha, luego izquierda; pero que yo los esquivaba fácilmente. Tras esto le golpee lo mas fuerte que pude en el estomago, lo que le hizo caer de rodillas. Ese era mi momento alce el abrecartas sin intención de matarlo, pero si de dejarlo fuera de combate. Apuntaba al hombro, no obstante, me encontré una dura resistencia al impactar. Desde donde estaba era incapaz de ver a lo que le había dado.
Mi confusión fue aprovechada por Orión que puso la mano en el pecho con un golpe tan seco que retrocedí varios metros. Todo asta ese momento había superado la ficción, pero lo que vi cuando abrí los ojos no era posible en el mundo que vivía. Orión se levantaba lentamente con la piel de un color metálico. Al ver mi cara de sorpresa sonrío y dijo:
-¿Qué ocurre nunca habías luchado contra un hombre de acero?-
Debía de estar bromeando, he oído de durezas en la piel, pero eso era demasiado. ”Y que mas da si es de acero, lo que importa en este momento es sobrevivir así que deja de hacer el tonto y piensa algo” me repetía una y otra vez al verme acorralado. No podía con tanta presión; de repente note un dolor agudo en el estómago que me obligó a bajar la cabeza y… ¡Zas! lo que vi me encendió la bombilla.
-te crees muy chulo por haberte pasado con el hierro en las comidas- me burle mientras recogía el abrecartas y la cuerda con la que no habían atado al inspector Steve y a mí del suelo. Mediría metro y medio aproximadamente. Además, aproveche y guarde el abrecartas en mi bolsillo.
-parece que todavía tienes esperanza, mejor eso lo ara mas divertido-
Orión, tras decir esto salio disparado hacia donde yo estaba. Al verle salte sobre el escritorio y me preparé. El movió el brazo con intención de darme un puñetazo, sin embargo, sus movimientos eran más lentos que antes. Quizás por el peso extra. Con ayuda de la altura de más puse mi palma derecha sobre su muñeca. La usé de apoyo para saltar por encima de él, recordemos que me llevaba unos 30 CM en altura, y aproveché el momento para enrollarle la cuerda al cuello.
-¿Qué intentas, ahorcarme?, te recuerdo que mi cuello es de acero-
Le ignore y jale con todas mis fuerzas de la cuerda desenroscándola. El se dio la vuelta con intención de golpearme con una patada y de nuevo, usando esta vez su pierna de apoyo, volví a enroscarle la cuerda al cuello; pero esta me utilice su cuerpo para saltar hacia detrás mientras tiraba da la cuerda.
El volvió con el mismo ímpetu que las veces anteriores y con las mismas intenciones, mas yo seguía repitiendo la misma operación. A la sexta me pare a varios metros de el y le dije desafiante.
-que, algún último deseo-
-maldito bastardo, como te pillé te vas a enterar-
-Tu mismo-
Saqué el abrecartas del bolsillo y corrimos los dos hacia nuestro encuentro.
De nuevo preparo su puño. Esta vez al estirarlo lo esquive agachándome, salte intentando de nuevo clavarle el abrecartas en el cuello. Sin embargo, a pocos centímetros, una espada de color negro atravesó mi antebrazo haciéndome volar con la inercia hasta que esta se clavo en la pared dejándome colgando. Solté un grito agudo y mire a Jared, el culpable de aquello.
- ¿que coño haces Jared?, se supone que era mío- grito Orión.
-lo siento pero han pasado los tres minutos- dijo mientras soltaba una sonrisa de niño malo- además, no puedo dejar que te mate-
-¿matarme, y como iba a hacer eso este niñato?-
-la verdad que a mi también me ha sorprendido. ¿Qué nivel de estudios tienes, Orión?-
-¿y eso a que viene ahora?-
-Orión, ¿Qué le ocurre a algo al frotarlo?-
-déjate de juegos-
-esta bien. Cuando frotas dos objetos, estos se calientan y, además, ¿sabes que le ocurre al metal cuando se calienta? Pues que se ablanda.
Si hubiera le hubiera dejado asestarte ese ultimo golpe con el abre cartas lo mas seguro hubiera sido que te habría atravesado la piel-
Orión, ante tales argumentos se miro el cuello en los cristales de las ventanas. Su cuello se había tornado de un color rojo chillón. Al darse cuenta de esto salio de la habitación, con cara de enfado, cruzando el rojizo charco que se había formado en la puerta con la sangre de Steve. Tras esto Jared le hizo una señal a Sully a lo que ella salio de la habitación.
- parece que nos han dejado solos – dijo Jared mientras se apoyaba en el mango de la espada que me mantenía pegado a la pared. Se acercó a mi cara y me sujeto la barbilla- como has pasado los minutos te contestare a una pregunta, pero piénsala bien; de ella depende tu futuro.-
Me reí un poco, al menos iban a satisfacer mi curiosidad.
-hace tiempo que me gustaría saber ¿si esa tal Lara tiene novio?-
Me soltó y empezó a reír a carcajada pura.
-tienes estilo, me gusta eso. ¿Te apetecería un viaje?-me preguntó
- es que me dejas entre la espada y la pared-contesté
Sin parar de reír saco la espada de la pared a lo que me caí al suelo quedando sentado contra la pared. Se agachó delante de mí y apuntándome con la espada a la garganta dijo:
-espero que volvamos a vernos-