Salimos de la habitación. Ya no estaba el cadáver de Steve, aunque persistía una mancha roja en la moqueta. ¿Cuánto tiempo había pasado?
De todos modos no importaba demasiado, aun así lo que más me asombro era que no me apetecía devolverle el favor de haberme mandado al otro mundo. Me lleve la mano al pecho y latía con fuerza. Era como si todo lo que había pasado antes de morir no importara. Era irónico: me sentía más vivo que antes.
-¿Por qué me asesinaste? Y ¿A dónde me llevas?-pregunte a Jared parándome en el pasillo que conectaba aquel estudio con las demás habitaciones. El se giro y contestó con una amplia sonrisa:
- eso- respondió sin darle importancia- lo siento. Era la única manera de que te unieras a nosotros-
-¿unirme a que?-
- por favor, después de habernos espiado tanto tiempo no sabes de lo que te hablo-
-solo se que actuáis como asesinos a sueldo-
- ¡por dios!- exclamo Jared mientras sacaba una moneda de su bolsillo- no me hagas arrepentirme de mi decisión-
- ¿que decisión?-
- ¿te gustaría trabajar para mí?-
- ¿haciendo que?-
- pues como un empresario de de fallecimientos, el sueldo es trescientas veces mayor a lo que ganas en esa tienducha y, además, tienes talento. Lo supe en cuanto te vi pelear contra Orión.-
- yo no sirvo para esto, no soy capaz de matar a nadie-
- pero ahora tienes un “regalo” contigo-
- ¿un regalo?-
-¿no te habló de ello Parca?-
- si, algo mencionó, pero no me explico nada-
Entonces Jared lanzo la moneda que sostenía en su derecha al aire, pero al caer la moneda se había trasformado en la katana negra que tan malos recuerdos me traía. Mi expresión de asombro me obligo a preguntar:
- ¿que has hecho? A sido como si hubieras teletransportado esa espada-
- si, se podría decir así. Cada uno de nosotros cuando vuelve a la vida tiene una habilidad algo especial- respondió
-¿significa que yo también puedo teletransportar cosas?-
- lo mas seguro es que no, nunca se ha repetido una habilidad- dijo sonriéndome mientras me invitaba a caminar por el estrecho pasillo- pero seguro que lo que te gustara.-
-¿y como hago para descubrir que es lo que puedo?-
- te va a resultar gracioso, porque no tengo ni idea.- Debió de darse cuenta de que no me resultaba muy gracioso porque cambio de tema al ver mi cara de pocos amigos.- hay alguien que quiero presentarte.
-¿Quién?- pregunte mientras veía a Jared abrir una de las puertas del pasillo.
-¡hola!- resonó la voz de la chica que se encontraba al otro lado. Era una voz dulce como de niña. Jared me izo un gesto invitándome a entrar. Por fin vi de quien se trataba. Era Lara, que estaba sentada en la cama de la habitación. Era la primera vez que era capaz de verla de cerca. Tenía el pelo castillo con algún que otro reflejo rubio con ojos a juego. Estaba algo despeinada con cara de sueño, seguramente se acababa de levantar, aun así me quede tan perdido en su mirada que solo reaccione ante un codazo de Jared.
-¿Qué?, ¿Qué pasa?- pregunte desconcertado
-ella es Lara, aunque seguramente ya conocías su nombre-
-no exactamente- en ese momento recordé el cartel- pensaba que así se llamaría tu abuela o tu madre.-
-¿de donde has sacado eso?- me pregunto Lara en medio de un bostezo.
- pues por un cartel de desaparición, si fueras tu la del cartel tendrías por lo menos 80 años.- contesté
- y que te hace pensar que no los tengo- respondió ella.
Me que un tiempo en pausa y le susurre al oído a Jared:
-se encuentra bien, puede que este cansada. No sabe lo que dice.-
-es cierto lo que dice, ella es la del cartel- dijo resolviendo mi duda- además, no se porque te parece tan extraño después de que hallas estado en el limbo.-
-¡Jared!- exclamo Lara mientras se levantaba.- ¿todavía no se lo has contado?-
- contarme el que- interrumpí
- veras- respondió Lara- quien vuelve del limbo nunca mas envejece. La única forma de que vuelvas al limbo es destruyendo tu cuerpo y entonces te aseguro que no serás capaz de volver- poco a poco se acerco a mi hasta quedar a mi derecha, paso su mano por mi cabello y añadió-pero tú, por ahora preocúpate de descansar, que ya te dejo el dormitorio libre.-
Siguió hasta la puerta me di la vuelta para verla por ultima vez. Ella también se giro en el marco de la puerta le echo una mirada de rabia a Jared y salio caminando de espaldas.
-¿a que ha venido esa última mirada, Jared?-
- lo mas seguro es que este enfadada conmigo-
-¿Por qué?-
-¡no me digas que no te diste cuenta de que estaba en pijama!- exclamo mientras soltaba una sonora carcajada.- ¿Qué estabas mirando entonces?-
En ese momento fue cuando me fije donde me encontraba. Era un dormitorio, sin armarios y con la cama revuelta: prueba de que Lara había dormido allí. El único mueble a parte de la cama era una pequeña mesilla junto a la cama en la que reposaba un vaso de agua.
- ¿Qué es este sitio?- pregunté
-es el cuarto de invitados, Lara suele dormir aquí porque dice que la cama es mucho más cómoda que la de su cuarto.-
Di un salto y me quite los zapatos en el aire para caer sobre la cama. Estaba blandita y aun caliente de la ultima inquilina.- ¿entonces puedo dormir aquí?-
- por supuesto-contesto Jared y añadió-¿ya sabes si vas a trabajar para mi?-
Sin embargo, no hubo respuesta. Estaba tan cansado que me dio tiempo de oír la pregunta, pero no de responder.
Me desperté entre sudor y escalofríos pensando que todo había sido un sueño, pero al abrir los ojos mis ilusiones se rompieron. Me encontraba en el mismo cuarto. Lo único que había cambiado era unos vaqueros y una camisa negra que alguien había dejado sobre la cómoda. Supuse que era para mí, ya solo me faltaba un baño. Me levante, cogí la ropa y abrí la puerta de la habitación encontrando resistencia al otro lado. No estaba cerrada sino que había alguien cruzando el pasillo en ese momento. Me di cuenta, no por el esfuerzo que me supuso abrirla, sino por el pequeño gritito de dolor que soltó quien estaba al otro lado.
-¿lo siento?- dije al cruzar el umbral de la puerta y ver un chiquillo en el suelo. No aparentaba más de 14 años y aun se frotaba la cabeza por el golpe. Le extendí la mano para ayudarle a levantarse.
-tranquilo, de todos modos soy un poco torpe- explicó una vez de pie limpiándose el polvo. Tenía el pelo negro azulado y muy alborotado. Levanto la vista y vi sus ojos grises- debes de ser el nuevo. Me llaman Tecno, ¿y tu eres?-
- mi nombre es Mike-Al verle en pie me di cuenta de lo bajito, me llegaba por el hombro-¿Por qué te llaman así?- no tenia autentica curiosidad, pero no me gustan los silencios incómodos.
-porque tengo la habilidad de construir cosas-
-¿construir cosas?-
- si, mira- dijo mientras buscaba en los bolsillos. Saco una especie de bolígrafo, pulsó la parte superior y lo soltó. Para mi sorpresa no cayó al suelo sino que se quedo flotando en el aire.- es algo en lo que estoy trabajando- añadió con una amplia sonrisa.-
-podría preguntarte como lo has hecho, pero seguramente no entendería nada de nada- bromeé mientras le devolvía la sonrisa.- ¿me podrías decir donde esta Jared? Tengo que hablar con el-
- esta al final del pasillo, en el salón-
- OK, gracias- dije mientras le guiñaba un ojo y empecé a caminar. Sin embargo, note un tirón de la camisa. Era Tecno.
-vas a volver ¿verdad?- pregunto con los ojos llorosos. No quería imaginar que era lo que pensaría el chiquillo que iba a pasar
- no te preocupes, por ahora no tengo intención de irme a ningún lugar-
Mi respuesta pareció tranquilizarle. Yo no tenia ni idea de lo que estaba pasando, aunque me quede aliviado al ver que volvía a sonreír. Tecno siguió su camino en dirección contraria a la mía dando brincos de alegría.
- sin duda esa es la conversación mas rara que he tenido en mi vida- pensé en voz alta y continúe. Gire el pomo de la ultima puerta del pasillo despacio, pensando en que debía responder si me preguntaba lo mismo que la noche anterior. Tras la puerta me encontré la escalera que me llevaría al primer piso. Allí no había puertas. La cocina, el comedor, la sala y el porche estaban conectados directamente con el pasillo. Llegué al solon y encontré a Jared tumbado, viendo la televisión.
-¿esta interesante?-pregunte intentando llamar su atención.
-ya estas despierto, fenomenal. ¿Tienes hambre?-
Evadió mi pregunta con una habilidad que solo otorga la practica y amarrándome por los hombros me llevo a la cocina. Nada mas entrar en la cocina mi estomago empezó a rugir como un león hambriento y mas aun cuando contemple aquel proyecto de búnker. Tres neveras tamaño familiar a la derecha; un armario sin puerta (de cuatro por dos) lleno de galletas cruasanes, panes y cualquier fruto secos que puedas imaginar al fondo y a la izquierda una larga cocinilla con su variedad de sartenes y calderos a juego. En el centro de la habitación había una pequeña mesa con cuatro sillas. Jared se sentó en una de ella.
-puedes comer lo que quieras- me ofreció.
-gracias, hace rato que me muero de hambre.-
Abrí la nevera y pillé un brick de leche y mientras la calentaba en el microondas rebuscaba en el armario. Poco a poco fui llenando la mesa con todo lo que me encontraba.
-¿ya has decidido que vas ha hacer?- pregunto Jared
- si por lo menos supiera a que me voy a dedicar podría responderte.-
-esto va a ser bastante largo –
-No te preocupes – dije señalando la mesa repleta de comida.
-hace millones de años aparecieron dos mundos, sin importar la causa de ello, ambos subsistían en distinto e igual espacio a la vez. Poco a poco, en cada lugar fue apareciendo la vida en ambos. Desarrollándose de forma diferente en cada lugar. Uno, es lo que llamamos hoy tierra; y el otro, lo que se correspondería con el limbo. Ambos contrarios. Uno finito el otro infinito. Cada uno con sus normas propias se fue desarrollando hasta que poco a poco la tierra se vio desmedida por la vida que en ella habitaba. Y para restablecer el equilibrio aparecieron tiempo y destino. Las dos caras de la misma moneda. Los dos encargados de llevarse a todo aquel que ya no tenía sitio en la tierra al limbo. Poco a poco todo volvía a la estabilidad.
No obstante, los humanos se quejaron de tal trato. Para combatir el tiempo se crearía una katana de hoja negra, la Dark-Will. El único objeto capaz de detener el tiempo. Y para combatir al destino se escribió un libro que no se escribió. En el se relataba el futuro de todas y cada una de las personas que habitaban y habitaran este mundo. Los dos fueron confiados a una mujer para que luchara por ellos, mas la humanidad se vio traicionada. En quien pusieron todas sus esperanzas prefirió ayudar al tiempo y al destino. Ella es quien conocemos como la muerte.
-¿Parca?- interrumpí
-no, Parca solo es el portero. Es la muerte nuestra autentica enemiga-
-pero, ¿Por qué?- insistí
- si la vida es nuestra no deberíamos decidir también cuando irnos al limbo- cortó secamente, como si la pregunta le hubiera cabreado- bueno, el caso es que la muerte traiciono a la humanidad. Tal historia quedaría en el olvido hasta hace unos cuatrocientos años. Ella se enamoro de alguien, de un humano, de una persona que no estaba a su alcanza. Rompió las reglas impuestas por los dos gobernadores del mundo y entro en contacto en él. Todo lo que sentía por él era correspondido. Sin embargo, a ella solo le quedaba una cruel espera. Verle envejecer hasta morir para dejarla sola.
Decidió contarle todo. Él ante tal inteligible historia traicionó a su amada. Una traidora fue traicionada. El joven robo el libro y la dark-will. Ambas dieron la vuelta al mundo hasta que hace unos 150 años por un accidente fui atravesado por la dark-will. Pase exactamente el mismo camino que tu y que todos los que estamos aquí. He ido reuniendo las piezas de este rompecabezas y creo que es el momento de terminar lo que empezó hace milenios. ¡Que controle la muerte quien la recibe!- gritó para darle emoción a su discurso.
La idea de de acabar con la muerte no me parecía demasiado buena, había algo en lo que llevaba razón. Si a partir de ese momento yo también era inmortal, tarde o temprano, acabaría solo igual que muerte
- de acuerdo- accedí ante la idea de terminar solo- ¿Qué tengo que hacer?-
Jared sonrió
- lo primero recoger la mesa- la cual estaba repleta de papeles, platos y cuencos vacíos. No me había dado cuenta, pero había comido lo que podría haber mantenido un caballo durante días- mañana empezaremos- añadió.
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